FaQ
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¿Con
qué objetivo se hizo Burn Station?
Desde que empezamos a hacer radio por Internet en el 2001 hemos difundido
nuestros contenidos con licencias libres, básicamente porque
creemos en el libre acceso a la información, al conocimiento,
a la cultura. Burn Station es una continuación de ese espíritu
pero volcado en una comunidad concreta.
El objetivo inicial de Burn Station es hacer visible la producción
de sellos y net radios basados en la red que utilizan el modelo de distribución
libre para difundir sus contenidos. La forma de llevarlo a cabo ha sido
crear un dispositivo de autoservicio en espacios públicos, donde
cualquiera pudiera venir a consultar y copiar los contenidos de una
manera sencilla, relacional y gratuita.
El otro objetivo importante ha sido difundir la información sobre
las licencias libres, formatos y redes colaborativas que se están
tejiendo alrededor de este mundo.
¿Qué cantidad de material alberga a estas alturas?
En estos momentos Burn Station alberga alrededor de 20 GB de archivos
en formato Ogg Vorbis, que representan una veintena de sellos y net
radios con las cuales tenemos relación. Lo positivo de colaborar
directamente con los sellos y productores es que nos envían material
adicional que no suben a Internet por falta de espacio. Al mismo tiempo
intentamos conseguir también entrevistas y directos o producirlas
nosotros mismos en el caso de que no existan archivos.
Soy músico pero no estoy en ningún sello, ¿puedo
participar en Burn Station incorporando algunas de mis composiciones?
Sí. En el apartado “No Label” se encuentra todos
los archivos que no tienen un sello.
Sin embargo por limitaciones de espacio, sólo podemos albergar
2 archivos de cada persona. Además debe cumplir con los siguientes
requisitos:
- Ser el autor de los contenidos
- No utilizar material sampleado con copyright
- Aceptar que se distribuya libremente sin ánimo de lucro con
una licencia copyleft.
- Rellenar correctamente los tags de tus archivos MP3 o OGG añadiendo
la información de autor, título de tema, álbum
(si perteneciera a alguno), licencia (si ya se está distribuyendo
con alguna en concreto), mail de contacto y añadir alguna imagen
en formato web representativa del álbum, del tema o del artista.
Hay dos maneras de subir tus contenidos en Burn Station. Venir con el
CD data a las acciones de distribución que hagamos en tu ciudad
o contactarnos en burnstation@platoniq.net para que podamos darte un
acceso ftp.
¿Por qué distribuís principalmente música
y por qué además música electrónica?
Burn Station es un proyecto estratégico, y en ese sentido la
música es el tipo de contenido que más atrae a la gente,
el que más se copia. Además es el ámbito donde
hay una comunidad fuerte, que apuesta por modelos alternativos al copyright.
Por otro lado, si la mayoría de la música que distribuye
Burn Station es electrónica, no es una decisión nuestra,
es una consecuencia que empieza en el bajo coste de su producción
y acaba en entender que el software, especialmente Pure Data, es el
instrumento musical de las nuevas generaciones, como lo fue la guitarra
eléctrica en su momento.
¿Pero si los contenidos se regalan de qué viven
los autores?
Sólo una elite de autores viven de la venta de sus obras, la
mayoría y especialmente los músicos viven de los directos,
invitaciones en festivales, encuentros, presentaciones, etc. Y para
llegar a esta situación lo primero de todo es darse a conocer.
El caso de los net labels es uno de los más evidentes, han sabido
ver el potencial de promoción y distribución barata y
el resultado ha sido favorecedor para los autores.
Las licencias copyleft proporcionan la seguridad legal respecto al tipo
de uso que el autor cede, por ejemplo permitiendo la copia y reproducción
pero prohibiendo que se emplee con ánimo de lucro o que se puedan
hacer obras derivadas, etc, siempre dependerá del tipo de licencia
de uso que se decida utilizar.
¿Hay alguna condición para tener una Burn Station
en mi ciudad?
Burn Station es un proyecto con vocación pública, es decir,
su objetivo no es utilizarse para uso privado. La condición para
tener una Burn Station es que se garantice que la estación copiadora
estará ubicada en un espacio público, de acceso libre
y sin ánimo de lucro y que habrá alguna persona responsable
en actualizar, incluir nuevos contenidos o explicar a los visitantes
como funciona.
¿Cómo se mantiene Burn Station si es un proyecto
sin ánimo de lucro?
Burn Station se mantiene activo gracias a las invitaciones de espacios,
festivales, las presentaciones en instituciones culturales, la energía,
tiempo y los recursos que pone Platoniq y Rama para que el proyecto
siga adelante, mas la participación e interés de los net
labels que se han ido incorporando a lo largo de este tiempo. No hay
ningún objetivo comercial, incluso en más de una ocasión
nos han propuesto montar Burn Stations en bares para evitar que éstos
paguen las cuotas correspondientes a la SGAE..., pero solucionar los
problemas económicos de los bares no es el objetivo de Burn Station.

¿Cuándo
nace el proyecto?
El proyecto nace en junio del 2003, en una especie de garaje donde hicimos
la primera acción de distribución. En ese momento no contábamos
con el software, montamos una primera versión con nuestras máquinas
y el software que teníamos a mano. Lanzamos una convocatoria
en Internet y distribuimos el material de los sellos
y artistas que respondieron. Se acercó gente de todo tipo: distribuidores
que buscaban artistas nuevos, abuelas del barrio que querían
ópera, y, sobre todo, personas con ganas de conocer contenidos
nuevos en un espacio donde poder preguntar, informarse, copiarse con
criterio lo que más le gustaba.
¿Qué desarrollos hay de cara al futuro?
Por un lado seguir mejorando el programa para facilitar la instalación
y administración; por otro lado, el siguiente paso es crear un
sistema de comunicación e intercambio entre las diferentes Burn
Stations para que se puedan actualizar los contenidos y sus bases de
datos cómodamente.
¿Existiendo servicios en la red que sirven para el intercambio
de audio legal e ilegal, ¿por qué decidisteis hacer el
material del servidor físico/portátil?
Pensamos que era interesante como estrategia de visibilización
pensar en un sistema local, físico, que propicie la relación
social alrededor de seleccionar y copiar contenidos, pero sobre todo
que sirviera para descrimininalizar la acción de copiar, teniendo
en cuenta las campañas que los gobiernos y entidades están
llevando a cabo últimamente.
Además Burn Station favorece realizar una selección en
buenas condiciones. Como en todos los campos, no todo es interesante
por el hecho de ser gratis. Dedicar tiempo a seleccionar es importante,
tanto el tiempo que dedicamos nosotros como editores, como el que los
visitantes aportan, añade un valor a los contenidos que se copian.
En los sistemas P2P a veces sabes lo que buscas, pero la mayoría
de las veces bajas por curiosidad o por casualidad. Ésto ayuda
a que amplíes tus gustos y seas más culto, pero el tiempo
invertido en la búsqueda y en las descargas no es proporcional
al tiempo que significaría escuchar todo lo bajado.
Paradójicamente la música se quema antes de que se consuma.
Nos encontramos en los últimos años en un nuevo tipo de
consumo no tanto basado en la economía y el fetiche si no más
bien en una rutina de almacenamiento que además si se consigue
gratis, a veces ni siquiera se consume, sólo se acumula.
Hoy por hoy, Burn Station es una instalación y una acción
pública por el derecho a una cultura libre con un software cliente-servidor
local específico. Con el slogan "bajar Internet a la calle"
buscamos visibilizar la producción de la red basándonos
en sus mismos modos de difusión y distribución independientes.
Por otro lado trabajar en la calle es el test más duro y eficaz
para el desarrollo del software. De hecho el lanzamiento del programa
tuvo lugar en Halle, Alemania durante una intervención en la
vía pública. Llevábamos 1 mes entero con Burn Station
de gira antes de publicar la primera versión en la red en el
año 2004 y muchas de sus mejoras se deben a la gente que mientras
copiaban comentaban posibles mejoras de usabilidad o funcionalidades
que no habíamos tenido en cuenta.
¿Tienen
una repercusión real en el público este tipo de proyectos
o son más una declaración de principios y manera de publicitar
otras licencias y maneras de concebir la cultura?
comparado con la radio, el alcance que tienen este tipo de propuestas
parece muy limitado... En el proyecto Burn Station la recepción
se convierte en distribución y como todo es gratis, incita a
los intercambios esporádicos (o la economía del regalo).
Con frecuencia nos ha pasado que el espacio de consulta se transforma
en sala de debates, aula o en concierto porque algún músico
que casualmente ha parado por ahí, se ha sentido identificado
con el proyecto y ha decidido hacer un 'live' y a liberar algunos de
sus contenidos después de conocer las licencias open content,
creative commons o nuestra propia licencia libre 'aire incondicional'
(http://www.platoniq.net/aireincondicional_licencia.html).
Burn Station fomenta el copiado como acto social, muestra la necesidad
de convertir el acto del copiado en algo físico. Al fin y al
cabo, copiar es compartir y compartir es un acto social. La propia acción
de intercambiar los archivos ‘en plena calle’ ya es expresiva
por sí misma, sin la necesidad de manifestar unos principios
implícitos. Se trata sobre todo de dar importancia al elemento
humano, sustituir el habitual software P2P (Peer-to-peer) por un sistema
‘face-to-face’.
Es como un update del modo en el que trabajaban los grupos de punk,
colocando e intercambiando sus maquetas en tiendas de discos, repartiéndolas
en sus mismos conciertos, sin mediadores, independientemente del sistema
comercial, sólo que aquí, se aprovecha y saca todo el
partido a las posibilidades de lo digital.
También hay una conexión estratégica con el modo
de hacer de los sellos “indis” del Dub inglés, que
se dedicaban a distribuir sus discos en la calle montado en sus poderosas
camionetas - sound system.
Todas estas tácticas de movilidad, los sistemas auto-gestionados
y compactos de producción, difusión y distribución
actuales son herederos de estas tradiciones analógicas de música
independiente.